Dame razones para caer en engaño. Para creer que el sexo no es más que placer y el amor es la flor que adorna nuestra lápida. Lápida de muerte, amor indulgente, sombríos extraños entre más pasan los años.
Esperare al escucharte y cuando lo haga sabré que te vas, porque cuando callas es porque estás acá. Junto a mi, junto a ti, a nuestro hijo Jesucristo y su madre María Virgen de lo puro, lo simple … lo absurdo.
Continúo mirando sabanas mojadas, escuchando letras que son más que simples palabras y leyendo el muro blanco que de versos se ha estirado, plasmado, engolosinado, apropiado.
No quiero creer en sueños, aun que no te miento al decirte que estoy muerto de miedo, ya que le tengo temor al despertar, al destino que no creo que tenga final.
Suelo sentir el clímax oculto, en penumbras, en atuendos, terciopelos, sexo desenfrenado, deseos alocados.
Cuando dejas de gritar me preguntas como me llamo y yo respondo, que soy todo tu pasado … que ahora, de presente y futuro lo tienes a tu lado.
sábado, 15 de noviembre de 2008
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