jueves, 27 de noviembre de 2008

Un orgasmo de pena. Un clímax disfrazado de tristeza.

Las sabanas de pañuelos adornan mi depresión. Mi angustia sin fin al verte sin siquiera decir adiós. Sé que quizás no lo mencionaste, pero al verlo puta que dolió. Más que cualquier cosa, menos que volver a sentir.


Solo sexo para ti, y para mi amor del bueno. No por la calidad sino por todo lo que entrego. Fue primera vez que me quede todo el día oliendo tus ropas, comiendo de tu sudor y alimentándome de tu censura.


Sexualidad al límite y pudor de dictadura, toque de queda durante días, por las noches no lo sabrías. Sexo desenfrenado que nunca me aviso que se llamaba amor. Un eterno resplandor, una historia sin gloria ni Dios.


Ahora destrozado, destronado, muerto y humillado. Me da lo mismo como me vea, no tener ropa ni greda. No poder moldear un mundo para ti, no regalarte el cielo que anoche te prometí …

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